El desafío de los 48 horas
Cuando Walmart nos propuso como meta un SLA de 48 horas para sus pedidos del Local 88, el equipo tomó el desafío en serio. No es un número cualquiera: en logística de última milla, la diferencia entre 48 y 72 horas puede significar la pérdida completa de la confianza del cliente final.
Los tres pilares que lo hicieron posible
1. Rutas optimizadas desde el primer minuto
Implementamos un sistema de asignación de rutas basado en Beetrack que clasifica los pedidos por zona geográfica antes de que los Valdishoppers lleguen al centro de distribución. Esto elimina el tiempo de coordinación manual que históricamente consumía 40 minutos por turno.
"La logística de última milla no es un problema de velocidad, es un problema de información oportuna."
2. Panel de control en tiempo real
Desarrollamos un dashboard en Google Sheets + Apps Script que actualiza el estado de cada pedido cada 15 minutos. Cualquier desviación del SLA activa una alerta automática vía Google Chat al supervisor de turno.
- Visibilidad completa de rutas activas
- Alertas tempranas para pedidos en riesgo
- Reporte automático al cierre de cada jornada
3. Equipo comprometido con la métrica
Quizás el factor más subestimado. Los Valdishoppers conocen el indicador, lo ven actualizado en tiempo real, y entienden su impacto en la relación con el cliente. Eso cambia la actitud frente a cada entrega.
¿Quieres una alianza logística así?
Hablemos de cómo podemos llevar este estándar a tu operación.
¿Qué sigue?
El próximo paso es integrar predicción de demanda basada en datos históricos de Beetrack para anticipar los días pico y distribuir los recursos con una semana de anticipación. El objetivo: llegar al 99,5% de SLA en 2026.